OPINIÓN. SER UN LOCUTOR

12.9.08 |


HOLA, ME LLAMO ESTEBAN VIDELA Y SOY ESTUDIANTE DE SEGUNDO AÑO DE LOCUCION EN LA UNIVERSIDAD JUAN AGUSTIN MAZA, EN LA PROVINCIA DE MENDOZA. EL SIGUIENTE DISCURSO LO ESCRIBI PARA LA CATEDRA DE ORATORIA DICTADA POR UN GRAN LOCUTOR RECIBIDO EN EL ISER, WALTER ANIBAL RAVANELLI. UN CAPO REALMENTE SE LOS ENVIO PORQUE ME INSPIRE EN UNA CRITICA HACIA USTEDES QUE PUBLICARON EL 4 DE MARZO DE ESTE AÑO, DE PARTE DE UN TAL ROBERTO CASELA... ESPERO QUE PUEDAN LEERLO Y SI TIENEN COSAS PARA AGREGAR ME SENTIRIA CONTENTO QUE LAS SUMARAN DESDE YA GRACIAS ACA VA EL TEXTO


Retumba la marcha de las tropas de los profesionales de la voz. Blandiendo orgullosos la palabra hablada, la más letal de las armas y propagando su poder a los cuatro vientos a través de las ondas radiofónicas
Estamos hombro a hombro y de frente en el umbral de una batalla que ya esta dejando sus victimas.
Estamos en guerra. En guerra contra aquellos insensatos, usurpadores y holgazanes que prefieren alzarse en contra de la colegialización del arte de hablar; escudándose tras laureles ajenos de aquellos pioneros, que no habiendo ingresado en las sapientes aulas de una institución educativa forjaron la profesión y abrieron las primeras, y siempre difíciles, primeras puertas; y siendo precursores del facilismo, tomando como ejemplo vergonzosas anomalías que sin estudios se paran frente a una cámara o se sientan ante un micrófono; convirtiendo los medios argentinos en una payasada, donde si no mostras una teta o un culo no tenes programa, y donde el rating importa mas que el contenido o la ética. Y ni hablar de aquellos de discurso comprado, que como el girasol, apuntan donde el astro se ubique.


Pero futuros colegas, esos productos de realitys, modelos, productores, músicos, deportistas, vedettes, etc., devenidos en conductores no son quienes realmente deben preocuparnos. Son solo peones cuya existencia es volátil y depende de aquellos que desde arriba manejan los hilos de este gran circo de títeres en que se están convirtiendo los medios de comunicación. Es a ellos contra quienes debemos dirigir nuestro grito de lucha. A esos que están sentados en el trono y dirigen el barco de los medios hacia la austeridad y carencia de contenidos, burlándose de aquellos que les dan de comer y convirtiéndolos en masas de materia gris virgen de pensamiento, criterio y opinión.
Somos David frente a Goliat, por eso esta batalla debe encontrarnos unidos. Por tal razón estamos en guerra contra aquellos que subestiman a quien trabaja con su voz, contra quienes segregan locutores de periodistas, en desmedro de los primeros; y olvidando que ambos se dirigen a satisfacer lo mismo: La necesidad humana de que alguien nos cuente algo, de que nos informen, de que nos muestren una realidad. Nuestras labores están en simbiosis para cumplir con aquel fin tan trascendental: construir el contexto sobre el cual vive el mundo entero. Y para tal tarea los tiempos actuales exigen la polifuncionalidad; donde todos hacemos todo. Ya no hay locutores que repiten solo lo escrito por un periodista, o periodistas solo ceñidos exclusivamente a la hoja de papel. No dejemos que desde las aulas nos dividan, porque recuerden que quien divide reina, o como bien profesa el Martin Fierro “Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera…porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera”.

Cualquiera puede hablar frente a un micrófono, pero no cualquiera puede ser locutor. Un locutor, un verdadero locutor, es un educador; que instruye mientras habla. Un locutor, un verdadero locutor, es un artista. Que con solo aire en los pulmones, una voz como pincel y algo que decir, pinta sobre el lienzo de la imaginación de cada oyente un mundo.
¿Que hay buenos y malos en lo nuestro?, por supuesto. Como en todos los ámbitos de la vida, como en cualquier carrera. ¿Acaso esa es razón suficiente para no forjarse en la profesion?. Lo sabemos, un carnet, una matricula, un titulo, no da el éxito. Son solo herramientas con las que contamos quienes estudiamos para esto y quienes ya egresaron. En lo nuestro hay mucho de cada uno, de nuestro ser. Algunos podrán aprender a locutar, pero locutor se nace. Cualquiera puede tocar una guitarra, pero no todos pueden ser Jimmy Hendrix. Cualquiera puede escribir un libro, pero no todos pueden ser Cortázar.
Aquellos tercos que mantienen su postura por una desregulación de la carrera, creen que tememos a la competencia?, ¿cuantos podrán realmente trascender y llegar a lo mas alto?, o cuantos de todos esos alguna vez pensaron en llegar a lo mas alto?. ¿¿Creen que podemos temer de ustedes realmente??.
Quejas hacia la SAL (Sociedad Argentina de Locutores), que nos agremia, o el COMFER (Comité Federal de Radiodifusion), que permite la vulneración de nuestro ámbito de trabajo son inútiles; si nosotros, cada uno, no hacemos nada desde nuestro lugar. Es caer en el vicio
argentino de esperar la salvación, la solución desde arriba, de manos del otro.
Marchemos juntos a luchar por la defensa de nuestra carrera, de nuestra profesión, de nuestro arte.
“No se pregunten que pueden hacer otros por su carrera, pregúntense que pueden hacer ustedes por ella”.
ESTEBAN VIDELA

2 comentarios:

Maria Verónica dijo...

excelente carta de esteban videla
esa es la actitud
siento que en este sitio las opiniones son todas negativas
saquen lo bueno muchachos!
saquen esas voces!

Anónimo dijo...

GENTE: NOS HICIERON ENGANCHAR CON EL BLOG Y HACE MÀS DE UN MES O MES Y MEDIO QUE NADA NUEVO.

UNA LÁSTIMA!

SALUDOS.